Hoy no me he despertado todavía,
hoy prefiero soñar con tu compañía
que levantarme descalzo... en bolas,
pisando estas arenas movedizas.
Paso a paso, corazón, me hundo.
Poco a poco, ahorita, muero.
No encuentro quien tienda su mano,
sólo una lanza clavada en el costado.
Ayer, que durante un segundo, me
despoje mi traje de hombre triste
ante tu mirada de magdalena.
Ayer, que quisiste querer quererme,
y sin querer quererlo, me jodiste,
dejando, ¡qué pendejo!, otra pena.