Me duele el cuerpo entero,
me duele hasta la mirada,
me siento como un remero
apurando la arribada.
En el puerto está el descanso
tras una noche alborotada
miento si digo que pienso
y sólo quiero una almohada.
El silencio del mar me deja dormir
en el iris de tus ojos
y esa mirada que me hace sonreir.
Son para tí mis sueños,
para que cuando vayas a venir
hagamos esos sueños verdaderos.