Agarra mi mano y ven conmigo,
quitémonos los grilletes de la vida,
te llevaré a los lugares más recónditos
te enseñare a ver lo que yo veo…
quiero que mires a través de mis ojos.
Traspasemos la línea que separa el infinito,
hasta toparnos con la muerte cara a cara,
allá donde los dioses blasfeman…
riámonos de ella y bailemos un tango,
alrededor de un círculo de fuego…
dejando que se quemen nuestras almas
allá donde lo prohibido se traspasa.
Lancémonos al vacío sin permiso
juntos cayendo hacía un abismo
donde arden los que siguen un camino
que la gente corriente dejó a un lado…
y el dolor no es más que un amigo.
Juguemos con él al escondite,
dejemos que la pálida dama aceche
y gozar cada segundo como vivido,
echando un órdago a la sinrazón,
de quienes lo dieron todo por perdido.
Que la sangre bulla en nuestro cuerpo,
y nos queme en lo más profundo…
juégate la vida y ven conmigo,
es lo bueno de estar vivo.